domingo, 29 de abril de 2012

Cambiarlo todo para que no cambie nada

Finalmente se confirmó, la noticia que ningún aficionado al fútbol quería escuchar. Pep Guardiola cuelga la carpeta, temporalmente, porqué está agotado. Esa declaración, que por si sola sería ya noticia, corría el riesgo de dejar una incógnita aún más grande: La sucesión. En todos los sitios a la pérdida de un entrenador tan carismático e importante como Guardiola le acaba siguiendo un periodo complicado. Las odiosas comparaciones que recibiría su sucesor acabarían convirtiéndose en un fantasma capaz de hacer enloquecer al más cuerdo de los técnicos. 

El Barça quiso atajar ese problema de raíz e hizo bueno aquel dicho tan antiguo de "A rey muerto, rey puesto" y pocos minutos después de despedir a Guardiola dio un golpe de efecto y entregó el cetro de mando a su segundo, Tito Vilanova. La argumentación fue fácil... El segundo de Pep es quien mejor conoce el proyecto y quien más puede hacer para seguir la línea marcada por el 4 en el último lustro.

La primera frase que me vino a la cabeza fue... Cambian todo para que todo siga igual. Y me explico. Si existe una antítesis a Pep Guardiola ese es su mano derecha. Francesc Vilanova Bayo contrasta con su primero en muchas cosas. Para empezar, el vestir. Tito usa el chándal y Pep el traje. Es muy posible que acabe utilizando los trajes siendo el primer entrenador, pero ya es una diferencia que marca el perfil de ambos.

Tito, el hombre en la sombra, ha jugado toda su vida en categorías menores. Hijo de la eterna factoría de medio centro de la Masia, Vilanova no es un técnico superdotado como Pep. Ocupaban posiciones parecidas pero lo hacían de maneras bastante diferentes. Delante de la prensa, nadie habla con Guardiola y las intervenciones de Tito (cuando Pep estuvo de baja por la hernia discal) solían ser prácticas, pragmáticas sin demasiadas estridencias. 

Sin embargo eso no quiere decir que el nuevo entrenador del Barça no sea un hombre de carácter. Lo demostró tras el lastimoso incidente con Mourinho. Tras recibir ese simulacro de agresión del portugués, Vilanova reaccionó soltando una colleja al que ahora será su homólogo madridista. Aquí también se diferencia de Pep. Nadie se imagina a Guardiola reaccionando así, ni habiendo sido agredido. 

Para ir cerrando, el vestuario del Barça ha demostrado estar algo viciado y necesitar una pequeña remodelación. Guardiola ya afrontó una de muy dura (sacar a Ronaldinho, Deco, Eto'o e Ibrahimovich no es tarea fácil), y quizá para los cambios que tienen que llevar al equipo a seguir en la cresta de la ola no estaba preparado. Vilanova, siempre en el segundo plano, conoce los vicios de un vestuario que ha observado desde la trastienda y que debe demostrar poder manejar desde ya. 

Cambiar las piezas necesarias para que todo siga igual. Un nuevo liderazgo para seguir ganando.

O como reza el título de este artículo "Cambiarlo todo para que no cambie nada".

martes, 24 de abril de 2012

Los títulos se ganan en mayo, se pierden en junio

Fin del partido, empate a 2. Por primera vez en la era Guardiola se acumulan tres derrotas consecutivas y será la primera temporada en la que el Barça de Pep no levanta como mínimo una de las dos competiciones grandes. Hay que ser sinceros y los tres títulos que lleva más luchar para ganar la Copa del Rey es un premio menor, como antaño dijimos cuando lo hizo el Madrid. Sin embargo, todas las claves del fracaso de esta temporada no hay que buscarlos en los motivos puramente futbolísticos. Pero primero hablemos de fútbol:

Las Claves de Mayo:

- La teoría del embudo: Guardiola es el mejor entrenador del mundo, de eso no tengo ninguna duda y para justificarlo solo hay que leer el post anterior a este. Dicho esto, hoy volvió a fallar en los cambios. La decisión de quitar a un Cuenca que estaba siendo el mejor del partido por Tello fue un error. Cristian no tiene desborde en parado y ante la defensa del Chelsea no había espacios. El equipo empezó a desangrarse a partir de ese cambio. Además, le puso a pierna cambiada y Tello no tiene los recursos para jugar así. Las piernas no valen para jugar en el Barça, hace falta algo más. 

- Alves y los espacios: Dani Alves pasa de ser el mejor lateral derecho del mundo a ser uno de los extremos más limitados del planeta. Hace tres días hizo internacional a Fabio Coentrao, que estaba jugando una temporada pésima. La fuerza de Dani Alves llega de la sorpresa, del llegar antes que estar. En parado, como Tello, carece de recursos en el desborde y en el centro. El embudo lo cerraron entre Alves y Tello, los mismos causantes de idéntica circunstancia ante el Real Madrid.

- Los defensas son para algo: Javier Mascherano es uno de los mejores jugadores en su puesto. Un lince a la hora de tirarse al suelo a recuperar balones, un maestro en el corte del balón. Sin embargo y en contra de lo que se vende es un central limitado en la defensa con tantos espacios. Hoy, una salida suya en el achique de espacios, sin la presión al hombre del balón, generó que Lampard tuviera todo el tiempo del mundo para asistir a Ramires, que entraba en carrera. Cuando el central sale a la presión del medio centro hay que cortar el balón o hacer falta, no flotar a la espera de la ayuda. Ramos, Puyol, Piqué y compañía dominan ese arte, Javier Mascherano no, por eso no es un central.

- Messi llega fundido. Leo es el mejor del mundo y como tal hay que mimarlo tanto como se pueda. Dicho esto hay que poner límites al campo. Si eres malo tirando penaltis (ha fallado 3 de 13) no pasa nada, hay que ceder el puesto de pateador a otro. Eso no es esconderse, al contrario, es el ejercicio más grande de humildad. Reconocer que algo no lo sabes hacer y dejarlo a un compañero que lo haga mejor. Algo así hizo Keita antes de la final de Roma, al pedir a Guardiola que no le situara de lateral zurdo porqué no daría la talla necesaria para el equipo.

Sin embargo, todo lo expuesto hasta aquí son datos conyunturales, decisiones puntuales o reacciones que pueden modificarse. Pero, para mi, las auténticas causas de la caída en este final de temporada hay que buscarlas más allá, en el pasado mes de junio\julio.

Las Claves del Verano

- Una plantilla descompensada: El Barça no tiene una plantilla como para ser campeón de Europa. Contaba con solo dos auténticos centrales de nivel (Piqué-Puyol). Fontàs nunca ha contado realmente y Abidal era un recurso que dejaba huérfano el lateral izquierdo. La solución de Mascherano ha lastrado toda la temporada las rotaciones eventuales en el centro del campo pues, junto con Busquets, es el único jugador de corte defensivo de un centro del campo excelso en tocadores. La venta de Maxwell, que tampoco era nivel Barça, no hizo sino lastrar una defensa ya muy mermada que quedó tocada de muerte ante la baja de Abidal. Dos centrales y tres laterales izquierdos con un único lateral derecho es un planteamiento, para afrontar una temporada con 6 competiciones, pésimo.

- Delanteros para que os quiero: Un equipo que juega con tres atacantes debería contar, como mínimo con seis. El Barça empezó la temporada con cuatro y medio, contando que Afellay no llegó como delantero puro. Las lesiones continuas de Pedro, Villa y Alexis obligaron a tirar antes de la cuenta de Cuenca primero y Tello después. Sin embargo fue una falta de reacción de la secretaria técnica no traer un nuevo jugador para dar aire al equipo y, teniendo en cuenta, que Messi pese a ser un superhombre necesita descansar. Tal vez un recambio de auténtico nivel hubiera permitido descansar a Leo, no precipitar las reapariciones de Alexis y Pedro con constantes recaídas que han impedido que lleguen a tener continuidad.

- El plan B: El Barça de Guardiola nace jugando con tres delanteros puros. Eto'o, Henry y Messi, con las apariciones estelares de Pedro. Ahora mismo, el equipo cuenta con Messi, Alexis y Villa, que parten como titulares pero no hay que esconder que estos jugadores no ofrecen un plan B. Henry recibía al espacio y al pie, tenia cuerpo para aguantar el balón si se requería además de ser un seguro en los penaltis cuando tiró alguno. Eto'o es de sobra conocido.

- Las pretemporadas: No hay duda de la importancia de llenar el deposito antes de una temporada muy dura. No hay que olvidar que la otra vez que el Barça optó a las 6 copas en la misma temporada cayó en enero en Copa del Rey ante el Sevilla y dobló la rodilla en semi finales ante el Inter. Levantó la liga con una puntuación récord. Esta temporada, salvando la diferencia de la importancia entre la Copa, que puede ganarse y la Liga, el conjunto ha jugado más partidos que nunca. Pero los jugadores están fundidos. Los errores en la definición son fruto de no llegar frescos a la zona de definición. De la misma forma, la falta de fuerza obliga que la presión se resienta. 

La planificación de la temporada acaba siendo un hecho capital en el asalto a la historia. Esta vez, el equipo no daba para ser eterno. Hace falta más y mejores jugadores. La cantera es un orgullo para cualquier culé pero hay que tener claro que todo lo que sale de la cantera merece tener nivel del primer equipo.

Ahora toca cruzar los dedos y que Pep renueve. Tener al mejor entrenador y al mejor jugador del mundo bien merece seguir soñando.

lunes, 23 de abril de 2012

Ser entrenador es mucho más que entrenar

En las guerras, los generales eran los encargados de librarlas por orden de sus presidentes, reyes o gobernantes. Trasladado al deporte esa figura la ejemplifica el entrenador. Aquella persona que dirige a sus tropas con el fin de lograr victorias de prestigio que acaben honrando la historia de su club. 

Todo el mundo concurre que para ganar una guerra se necesita mucho más que tener al mejor estratega o al mejor de los soldados. Hace falta algo más, el punto emocional capaz de dar la vuelta a la situación más surrealista y girarla en beneficio propio. Eso es lo que hacía diferentes a los generales clásicos y es lo que ahora mismo sucede con los buenos y malos entrenadores.

La globalidad a la que ahora se sumerge el fútbol, con ruedas de prensa constantes, cámaras en todas partes e incluso lectores de labios, nos lleva a determinar que al final, lo que sucede en el campo, pese a ser lo más importante del juego y lo más decisivo viene altamente condicionado por todo aquello que, Johan Cruyff, denominó el entorno. 

La rueda de prensa de Guardiola, previa a la semifinal de Champions League del año pasado fue un ejemplo de ello. Las palabras del entrenador sirvieron para dar la vuelta a la confianza de un equipo que podía empezar a dudar. Este año sucede algo parecido. Una nueva rueda de prensa pretende levantar el ánimo de las tropas tras la primera derrota seria en el último año. 

Sin embargo, la tarea emocional no acaba solo en el proceso de levantar a la tropas. Va más allá. En la derrota, es imprescindible hacer autocrítica y reconocer cuando te han superado. Este gesto de auténtica humildad sirve para que los jugadores se unan más a quien siempre les defiende a capa y espada. El feedback que produce entre técnico y el resto del equipo el saber perder es, inlcuso, superior al de los triunfos.

Estos detalles son los que acaban llevándome a la conclusión que ser entrenador es mucho más que entrenar. La tarea del míster no acaba cuando el utillero recoge los balones del campo de entrenamiento, va más allá del reparto de petos entre titulares y suplentes, sobrepasa el poner once nombres en liza y no concluye en las declaraciones post partido. El gran entrenador, como el gran general, ejemplifica los valores que quiere transmitir a su equipo con su actitud, convirtiéndose en el reflejo del espejo que quiere ver en sus jugadores. Porqué en la sociedad global en la que vivimos, los partidos de fútbol empiezan a ganarse mucho antes de que el balón empiece a rodar.

Guardiola, pese a los errores que pueda cometer en alguna de las facetas, sigue siendo el mejor entre los mejores. Domina el tempo, los registros y ejemplifica lo que quiere que sea su equipo. Una derrota no acaba con el trabajo de cuatro años, al contrario, le humaniza y da muestra de lo que realmente es su equipo, gane o pierda. Mañana veremos como el equipo ha digerido la impecable gestión de la derrota ante el Madrid, pues la oportunidad de levantar cinco copas en un mismo curso bien merecen una reacción de campeón.

sábado, 17 de marzo de 2012

Los Lord Byon del fútbol: capítulo 2 Guti, El tacón de Dios

El nombre de José María Gutiérrez Hernández podría responder a cualquier español de a pie. Sin embargo, bajo la normalidad de un nombre y unos apellidos convencionales, se esconde uno de los talentos (tal vez el más grande) de la historia del fútbol nacional. Y hablo de talento, no de jugador, pues esa palabra engloba una serie de conceptos de los que siempre estuvo mancado Guti. Irresponsable y genial, místico y loco... todas las acciones que hacía en el campo, para bien o para mal, le convertían en un futbolista diferente.

Cuando debutó en el primer equipo, copiaba el look del que decían que era su ídolo, Fernando Redondo. Pero el zurdo siempre se mostró muy distinto a lo que hacía quien se quería parecer. Formó parte de uno de los tríos que más gloria tenían que dar al madridismo, pues su hornada era compartida por Raúl González y Álvaro Benito; el primero eterna leyenda del fútbol mundial, mientras que el segundo las lesiones nos privaron del talento de quien se decía que era la pata más brillante del trípode.

Hay quien dice que su talento explotaba jugando como interior zurdo, otros que su lugar ideal era el de enganche, el 10 al uso creado en Argentina, sin embargo los mejores minutos de fútbol los tuvo con Vicente del Bosque actuando en una posición que ahora está muy de moda, la de falso 9. Tras el cese de Toshack y la llegada de Don Vicente llegaron los dos mejores cursos de Guti vestido de blanco. En especial la 2000/01 en la que el de Torrejón de Ardoz firmó 14 goles en 32 partidos. Unos registros espectaculares para un jugador que no es un delantero al uso.

Pero, si alguien recordará de por vida de Guti es el taconazo en Riazor. El ya conocido como el Tacón de Dios. Sin girar la vista, con una conducción a cual cisne flotando sobre un lago, el jugador cedió el balón con un taconazo a Benzema que marcó. Si la jugada hubiera o no acabado en gol es lo de menos, para los fans del balompié la jugada que hizo el eterno joven lo merece todo.

Genial en el campo y díscolo fuera de él, cada vez que hablaba no dejaba a nadie indiferente. Así fue cuando anunció su partida del Madrid. Todo apuntaba a que sería titular en el Camp Nou, en uno de los derbis más igualados que se preveían y con media liga en juego. En esa situación, él anunció que quería dejar el Real Madrid y no cumplir los dos años de contrato que le quedaban. Se quedó fuera de la convocatoria y sus últimos meses de blanco no responden a la trayectoria, entre díscola y genial, que tuvo José María en el club de su vida. Del año en Turquía ya no hablamos.

Igual que hice con Valdivia... ¿Hubiera sido tan genial Guti de haber tenido otro carácter?

jueves, 9 de febrero de 2012

A palabras necias...

Parece ser que al mundo del deporte español solo le interesa lo que hacen unos muñecos franceses. Si, los mismos que aquí ridiculizan políticos y si no me falla la memoria, los mismos que disfrazan a Van Gaal con una cara llena de ladrillos. Pero... se ha dado con el orgullo nacional, tal vez el único en semanas y meses que los corruptos quedan en libertad y los jueces valientes son inhabilitados; eso son otros temas.

No se si Canal + Francia quería ofender o simplemente ha sido una política empresarial; sea cual fuere el objetivo, realmente han logrado ambos. Las webs de dicho canal y los podcast de los vídeos nunca habían tenido la audiencia que tienen ahora (hay quien asegura que son más vistos ya en España que en Francia) y las descargas van en aumento. Una prensa nacional y deportiva hablando a diario de dicho canal, los franceses reconfortados pues, que a nadie se le escape, en el mundo existe la sospecha sobre el deporte español. La misma sospecha que han tenido siempre los grandes campeones, pues Lance Armstrong, incluso después de muerto, será puesto en tela de juicio. Desde luego que, con tal premisa, seguro que el precio por anunciante y la cantidad de patrocinadores de Canal + Francia ha subido como la espuma.

Y yo me pregunto ¿Van a cesar los vídeos? Si tuviera que apostar, diría que no, La televisión ha encontrado un filón y la prensa española, lamentablemente ha picado. De la misma manera que se pide a las televisiones que no enfoquen a los strikers de los campos de fútbol, (ya saben Jimmy Jumpp y compañía), no deberían dar publicidad gratuita a quienes intentan humillar sin pruebas, porqué lo rezaba un twit que no recuerdo quien lo firmaba "No ofende quien quiere, si no quien puede" y creo yo que Francia (si el país del Caso Festina, Richard Virenque, el pase de gol con la mano de Henry, el escándalo del Olympique de Marsella en los 90...) no es el país más indicado par dar lecciones morales.

Además, lo que si es preocupante es que don Alejandro Blanco, la Secretaría de Estado para el Deporte, José Luís Sáez, el propio Real Madrid e incluso el mismo COI (Nadal y Gasol son dos deportistas utilizados como ejemplo) no hayan lanzado a sus legiones de abogados para denunciar. Este silencio institucional es mucho más preocupante... Porqué mucho ruido y pocas nueces, escandalizados por solo demanda la Federación de Tenis... y eso si es imperdonable, pues el daño se repara en los juzgados y con rectificaciones públicas y no de otra manera.

Ya lo decía mi abuela... que a palabras necias, oídos sordos.

martes, 7 de febrero de 2012

El ciclismo no muere

Día uno tras la sentencia del TAS sobre Alberto Contador; dos años de sanción con efecto retroactivo, a contar  a partir del cinco de agosto del 2.010. Sin duda un misil a la línea de flotación de la credibilidad ciclista, uno más. Ahora, ya poco importa si el pico gramo fue en vena, en carne, en suplemento alimenticio o por el aire que respira. El daño, una vez más, ya está hecho. La vergüenza de las filtraciones, lo que ha durado el proceso, las informaciones vertidas y la resolución en si son un claro ejemplo de lo que no debe ser la comunicación.

Sin embargo, el ciclismo no muere. Y no lo hace por algo que dijo Contador hoy en su rueda de prensa. La carretera es la que hace grandes a los mitos. Yo cierro los ojos y aún veo aquella etapa de montaña del Tour de Francia de 1.995 (creo). Era 14 de julio, fiesta nacional francesa y Laurent Jalabert puso en jaque a Miguel Induráin. Un ataque entre la niebla en una jornada llena de puertos, una emboscada perfecta de la ONCE al Banesto, Manolo Sáiz ganándole la batalla a Unzue... Y Miguel Induráin ejerciendo de campeón, restando segundos a cada golpe de pedal para mantener un amarillo de digno campeón.

Tampoco me olvido del Tour 96, en que Induráin se hundió ante un dópado Rijs (que solo ha tenido el valor de confesarlo cuando el delito ha prescrito). Miguel hizo su última gran contrarreloj en llegada a los Campos Eliseos y todos vimos a su heredero, un tal Jan Ulrich. El alemán, que en un arrebato de furia germánica, con un equipo que no le podía ayudar, el Bianchi, puso en jaque al tourman más grande de todos los tiempos, Lance Armostrong. El americano si, el del molinillo, que trituraba a todos sus rivales a base de ritmos asfixiantes. ¿A todos? que dirían Asterix y Obelix. ¡No! Había un pequeño vasco, sin revuelo mediático, semi desconocido que hizo vibrar a todo el mundo: Joseba Beloki. Sonreímos con sus ataques el año que Armstrong más cerca estuvo de ceder y lloramos con aquella caída, que ya no le dejó volver a ser lo que era; un golpe, el del vasco, y una escapada, la del americano, que nos volvieron a recordar que era aquello de la suerte del campeón.Lance cruzó un campo seco de hierba y pinchos sin reventar la rueda, esquivó préviamente la caída de Joseba, saltó una cuneta y volvió a la carretera como si nada.

Además, también en los 90, los Mundiales los competían los mejores. Por eso Miguel Induráin, en el que se disputó en Colombia estaba perfectamente marcado por un tal Marco Pantani, entre otros. El marcaje de los cracks lo aprovechó Abraham Olano para atacar y hacer un último kilómetro hacia la gloria...¡Con la rueda pinchada! Pantani, que nos hizo vibrar a todos los amantes del espectáculo, con sus demarrajes de pirata, quitándose el pañuelo de la cabeza, mostrando cual calva reluciente brillando bajo el Sol de la Toscana, de los Alpes o los Apeninos; en las Dolomitas o el Galibier... Entre el cielo y el suelo...

No me olvido de José María Jiménez y sus ataques de escalador puro... Aquellos saltos que nadie podía seguir... Aquel ciclista que marcaba las etapas históricas y que demostró ser el mejor cuesta arriba en el estreno del infierno asturiano llamado Angliru. Carlos Sastre, cuñado del fallecido Jiménez, que ganó su Tour demostrando que el ciclismo es apto para valientes, algo que también aprendió Cadel Evans para hacerse con su primer entorchado en París. O Michael Rasmussen que demostró ser el más fuerte en el 2.007 y que, una discutible sanción (en forma y defecto) le privó de alzarse con un Tour de Francia que se había ganado en el asfalto... Un Tour que levantó el nuevo mito del ciclismo, un tal Alberto Contador, con quien abría estas páginas.

Me recriminarán que tal vez alguno de estos campeones dio positivo; 

No es menos cierto que si en todos los deportes se controlara el dóping como en el ciclismo no habría juegos olímpicos. Que ningún deporte lleva el cuerpo al extremo de los ciclistas, compitiendo en horas de calor asfixiante... Y en ningún deporte hemos perdido por suicidio a tantos campeones, ciclistas en mayúsculas que no supimos cuidar. Los Pantani, Vandenbrouk o Jiménez nos dejaron, pero su legado sigue en el asfalto; un alquitranado que seguirá viendo pasar campeones con el deseo de emular a aquellos que, en cerrar los ojos, recordamos sufriendo hasta la extenuación para demostrar ser los mejores al final de la carretera.

Equivocarse es humano; rectificar y perdonar es de personas.

#elciclismonomuere

sábado, 12 de noviembre de 2011

Los Lord Byron del fútbol, capítulo 1: Valdivia, el mago insensato

El último escándalo de los presuntamente futbolistas borrachos de la selección de Chile, me hizo reflexionar. En concreto, el pensamiento retroactivo me lo activó uno de ellos. Jorge Valdivia, el Mago. La mala cabeza nos roba a menudo grandes talentos y su caso no sería una excepción en esta tónica. Sin embargo, además de robarlos, hay un grupo de ellos que tienen cierta tendencia autodestructiva lo que provoca cierto romanticismo en sus carreras, a sabiendas de que, estén en el estado en el que estén, aquel talento innato acabará aflorando. Es su talento de cuna lo que los hace imperecederos, que logra que su estrella nunca se acabe de apagar y que, en definitiva recuerdan el aire romántico del poeta inglés Lord Byron, no solo famoso por su talento si no también por todo lo que rodeó a su vida; lo que en fútbol sería el entorno extradeportivo. En las 4 entradas, contando esta misma, presentaré a mis Lord Byron's futbolísticos particulares y, como no, empezaré por el "Mago" Valdivia.

Valdivia, el Mago insensato

Jorge Valdivia ya es peculiar incluso de cuna. De padres chilenos, el primer Sol que vio el recién nacido fue el de Marcaibo, en Venezuela. En lugar de ser bañada por el océano Pacífico como le correspondería como chileno, el nació en las playas atlánticas del Mar del Caribe. Quizá este detalle, aunque pueda parecer irrelevante, ayude a entender el carácter díscolo y sin embargo genial del Mago. 
Valdivia empieza a dar muestras de lo que es en Colo-Colo y en Universidad de Concepción para dar el salto a Europa. El mago se fue al Rayo Vallecano y al Servette suizo; clubes en los que no explotó y tuvo que volver a Suramérica

De nuevo en Colo Colo y dirigido por el actual seleccionador nacional chileno y junto a otros talentos de la roja de América como Suazo o Matías Fernández. Sin embargo, pronto, Chile se quedó pequeño para el talento de Valdivia, que fichó por el Palmeiras brasileño. Allí "O maghinho" demostró ser el mayor talento en tres cuartos de cancha de la América Latina. Tenía vistos de discontinuidad en su juego, pero cuando sacaba la varita mágica nadie se resistía al fútbol seductor de Valdivia. Numeroasas distinciones individuales dieron cuenta de los hechizos del mago. 

El Mago empezó a agrandar su leyenda de díscolo en la Copa América del 2007, cuando fue expulsado de la selección por un escándalo en el hotel. 20 partidos de suspensión. Pasó casi un año hasta que Jorge mostró su arrepentimiento en una entrevista, admitiendo que deseaba volver al combinado nacional, que entonces dirigía Marcelo Bielsa. 

Las apuestas de su nuevo salto a Europa eran claras, sin embargo, el Mago saltó hacia el Al Ain de los Emiratos Árabes. Allí fue el mejor, sin discusión, pero su fútbol no evolucionó en un campeonato donde no tenía que esforzarse para ser el señor de los Magos. Desde los Emiratos Árabes no encontró puente aéreo para saltar a Europa y dio media vuelta, llegando de nuevo a Palmeiras, su banco de seguros particular. Su regreso al campeonato brasileño significó uno de los traspaso récord del Brasileirao, con una cifra cercana a los 16 millones de dollars. La leyenda del Mago se seguía agrandando. 

Las especulaciones sobre un nuevo salto a Europa siempre están latentes con el Mago, aunque parece ser que su momento ya pasó. Su juego se convierte en más discontinuo y su físico acusa los años de falta de cuidado que ha tenido. Aún así, los minutos que regala siempre son geniales. La pasada Copa América, su tardía inclusión en el cuarto de final ante su Venezuela natal fue una de las causas de la caída de Chile. 

Ahora, un nuevo escándalo le aparta de la senda del éxito en la selección. Al Mago se le acaba el tiempo para seguir dando cátedras en los terrenos de juego. El que hubiera podido ser el mejor jugador chileno de todos los tiempos se quedará simplemente en el Mago. Su magia se está apagando demasiado deprisa; su bohemio carácter le impide rendir por lo que el talento de sus botas atesora. 

Uno de esos jugadores en peligro de extinción, un tres cuartista, último pase, talento y magia en estado puro. Siempre quedará la duda ¿hubiera sido tan genial con otro carácter? Yo creo que no, la magia y la disciplina rara vez se llevan bien.