domingo, 21 de julio de 2013

El heredero de Aníbal

Se consumó la gesta. Chirs Froome ya es el primer ciclista, nacido en África, en hacerse con el Tour de Francia. Y lo ha hecho en una edición histórica, la del centenario de la prueba más emblemática de la historia del ciclismo mundial. Algunos dirán que es un europeo nacido en África, que compite bajo la Union Jack, que es blanco... Pero también ha nacido y crecido en Nairobi, se convirtió en ciclista en Sudáfrica y que en categoría sub'23 corrió con el combinado de Kenya. Con todos los matices del mundo, pero africano al fin y al cabo. 

Si tras su primera gesta de vestirse de amarillo se hablaba en este blog de El Tour del Africano y la gesta que hizo en tiempos de los romanos Escipión el Africano ahora es otro gran general de la antigüedad el que mimetiza con Froome. Aníbal el Cartaginés, según historiadores, el general más grande de su tiempo logró su mérito y reconocimiento, entre muchas otras gestas, tras lograr cruzar Pirineos y Alpes con sus tropas. Elefantes de Guerra superaron las dos cordilleras para llegar al Piemonte y poner en jaque a toda Roma.

Chirs Froome demostró su fuerza en el Pirineo, en donde mandó a la lona a todos su rivales. Los remató en el Mont Ventoux y ganó el Tour en la contrarreloj. En todas esas etapas, el molinillo del hombre que cambia de ritmo sentado en el sillín de la bicicleta se convirtió en trituradora. Uno a uno descabalgo a cuantos se pusieron delante. Froome no había corrido con la cabeza si no con el corazón. En cada uno de sus ataques parecía que Chris luchara con un fantasma al que tenía que dejar clavado. Un espectro que no estaba en el Tour y que debía aniquilar. Froome, en cada ataque, quería demostrar que era mejor que Wiggins. Tenía fuerza y lo quería demostrar en cada momento más allá que fuera necesario. El fantasma del Tour anterior le hacía atacar y atacar sin cuartel. Pero quedaba una semana...

Quedaba lo duro, la traca final. Cruzar los Alpes. En los montes que tocan a Francia, Italia, Suiza, Austria, Mónaco entre otros estados debían dictar si el molinillo seguiría triturando o, como pasó con los hombres de Aníbal, empezarían las dudas. Y fue lo segundo. La fuerza de Froome empezó a menguar y sus arreones fantasmales se le acababan convirtiendo en contraproducentes. Nairo Quintana y "Purito" Rodríguez le empezaron a responder a sus ataques. Y llegó el momento de la cabeza. Froome empezó a correr con inteligencia, probablemente, obligado por su falta de fuerzas. Empezó a apoyarse en su lugar teniente, Richie Porte, más de lo que nos tenía acostumbrados. Lejos en la general, dejaba marchar a Purito y Quintana, a la vez que el miraba atrás y sentenciaba a Contador. Hizo de general, dosificó sus fuerzas y centró sus objetivos en romper a su máximo rival. Y lo logró.

Como Aníbal, pasó los Pirineos y los Alpes, para erigirse como el mejor. Tiró de inteligencia cuando no tenía fuerzas y llegó a París como amarillo, como ganador. Sus aliados en los Alpes le flanquearon en el podio. Mientras, sus rivales, lo miraban des de lejos. La fuerza de dos semanas y la cabeza de una tercera. Esas son las claves del Tour del Africano, del heredero de Aníbal, que como el Gran General de la Antigüedad triunfó cruzando los Pirineos y superando los Alpes. 

sábado, 6 de julio de 2013

El Tour del Africano

Publius Cornelius Scipio Africanus conocido popularmente como Escipión el Africano pasó a la historia por sus célebres campañas en el norte de África, logrando tumbar al potente imperio cartaginés. Des de ese momento, África siempre ha tenido una importancia preponderante en la historia y no siempre ha sido reconocida. En el deporte pasa algo parecido. Poco a poco talentos surgidos del norte, de la Sabana, del Sáhara o del sur del continente van recogiendo los frutos del protagonismo de sus ancestros. Hoy es uno de esos días.

El Tour de Francia, prueba que nunca había liderado un ciclista nacido en el continente africano vive, en su centésima edición, una peculiar situación. Puede ser que la prueba esté liderada, prácticamente al completo, por ciclistas nacidos en ese continente. Primero fue Impey, el sudafricano, que tras un regalo de su compañero de equipo Gerrans logró vestirse de amarillo. Hasta hoy.

La llegada a los Pirineos, por donde Anibal había cruzado para atacar Roma con sus elefantes, ha coronado (algunos pensamos que con un año de retraso) a Chris Froome como el mejor ciclista del momento. Compite bajo la Union Jack, la bandera británica, sin embargo su cuerpo y su carácter se han forjado lejos de la fría, nublada y lluviosa Britania. De Nairobi, que es donde nació, y de la Sudáfrica post aparheid donde se formó nace la fuerza, la rabia y el talento de un hombre que parece insaciable.

Lejos de lo que nos tenían acostumbrados los grandes los últimos años, Froome se la jugó y llegó al momento decisivo de la etapa con un solo compañero, muy bueno, pero uno solo. No necesitaba más. Richie Porte le puso el ritmo que él necesitaba y cuando vio la flaqueza de los hispanos (Hispania, tierra de conejos, justo en donde empezó la leyenda de Escipión padre con la conquista de Cartago Nova y la de Escipión hijo, con la caída de Numancia) lanzó su ataque. Faltaban cinco kilómetros. Froome quería ganar el Tour en su primera oportunidad y vistos los resultados casi lo logra. No levantó los brazos hasta cruzar la meta, pues no quería dar ni un segundo de regalo a sus rivales. Primero arrasar y luego celebrar. 


Su fuerza natural, contenida por una pose poco ortodoxa en la bicicleta, salió a relucir. Aquella que hace justo un año se veía encorsetada para que su líder, aquel que no aceptó que su gregario era mejor que él, se hiciera con el primer Tour de la historia para un británico. Es precipitado hablar del triunfo del africano en esta edición, pues los contratiempos nunca son predecibles ni por los Oráculos. Sin embargo, si las estrellas siguen alineadas para Froome, el destino le tenía reservado su nombre para un Tour histórico, el del centenario, el que puede ser para él, el Africano. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

En Clave de Clásico


En clave de clásico

Los Barça-Madrid o viceversa siempre acaban dejando una serie de sensaciones encontradas que, en frío, uno puede canalizar para intentar hacer un análisis de los sucedido en los 90 minutos sobre el verde en los que la precisión quirúrgica de las contras de los blancos ejecutadas por el bisturí del cirujano Ronaldo se impusieron sobre la sinfonía coral, del solista Messi, que anoche acabó sonando más desafinada que nunca. Pero, entre música i operaciones, vayamos al análisis.

El cierre
La principal característica del FC Barcelona, en todos los años de Guardiola, a excepción de la última mitad ha sido la manera de cerrar atrás. El 4-3-3 completamente asimétrico, con un Alves volcado al ataque y un Abidal con apariciones puntuales obligaba a los rivales a dos cosas. La primera era a estar siempre pendientes porqué uno de los extremos siempre estaba abierto y, cuando se cerraba, dejaba paso a las sorpresivas llegadas de Abidal. Esta situación evitaba el atasco que generan el cierre actual de los dos extremos y la falta de sorpresa que provoca las permanentes subidas de Alba y Alves. Y, directamente ligado con estas situaciones, el equipo con Abidal cerraba con cuatro jugadores (los dos centrales, uno de los laterales y el pivote defensivo) lo que obligaba al rival a atacar hasta con cinco hombres si quería tener superioridad. Ahora no, la subida de ambos carrileros deja desguarnecida la defensa y la espalda de los laterales es inalcanzable para los tres hombres que cierra. Ronaldo supo explotar como nadie esta característica que antes ya habían dejado al descubierto hombres como el Chory Castro. Estos problemas se empezaron a dar en la segunda mitad de la temporada pasada, cuando Abidal causó baja por su enfermedad.

La teoría del embudo
Roura, y en extensión Tito Vilanova, han acabado cometiendo el mismo error que llevó al fracaso el Barça de Guardiola el curso pasado. Quitar delanteros en pro del control ha radicado en dos factores. El primero la gran dependencia de Leo Messi en el gol, pues no cabe olvidar que en el primer año de este ciclo eran tres delanteros natos (Eto’o, Henry y Messi) los que ocupaban la vanguardia ofensiva. EL potencial goleador fue repartido entre ellos. Ahora, los goles que hacían tres los hace Messi. Pero como dicen en inglés, la temporada que el argentino no está bien “No Messi, no party”. Tito pareció captar el mensaje y al inicio del curso devolvió los extremos a la cal, agresivos y ofensivos. Esto llevo implícito poder subir las líneas de presión, como antaño, y recuperar aquella sensación de superioridad. Pero el dar cabida a Fábregas volvió a romper este esquema. Y el de los cuatro interiores solo es bueno cuando Cesc está al 120%. Es decir cuando el físico le da para llegar y presionar en lugar de estar. Ahora no está bien y camina sobre el campo, para acabar desnaturalizando el equipo pues Fábregas sin llegada no aporta la construcción de Iniesta o Xavi faltos de fuerza para la sorpresiva característica. Esta situación con Andrés y Pedro tirando al centro y Messi bajando al círculo central para orquestar el ataque provoca el embudo. El tono físico hace el resto.

El pastor y el rebaño
Por paradoxal que pueda parecer, la importancia del director es capital incluso en los equipos que juegan de memoria. Si en lo que a música se refiere todos nos acordamos de Von Karajan o Luis Cobos dirigiendo a las grandes orquestras, los equipos de fútbol no son distintos. Tito Vilanova está luchando por su vida y me resulta muy difícil que hoy, por ejemplo, se levante a las cinco de la mañana (hora de Nueva York) para ver el entreno del club que es a las once (hora catalana). Además, pierde los intangibles, el lenguaje no verbal y todo aquello que nosotros, los aficionados, no vemos. Si no, cualquiera podría dirigir el Barcelona por teléfono y ha quedado demostrado que no es así. Las autogestiones sin dotes de mando acaban desembocando en estrellas fugaces (véase Ronaldinho).

Mourinho da con la tecla
Jose Mourinho trabajó el partido mucho más que el Barça. Montó un bloqueo central consciente de que el equipo azulgrana libera las bandas y ordeno que sus laterales apenas cruzaran el campo. Partió su equipo con Khedira como nexo de unión y mandó siempre a Di María-Ronaldo-Ozil e Higuaín al ataque. Siempre con superioridad respecto a Puyol-Pique-Busquets. Explotó la espalda de los laterales y evitó la crispación dejando a Pepe en el banquillo, consciente de que el Barça se había metido solo en la boca del lobo. Diez para el portugués que, cuando se dedica a hacer su trabajo, es sin duda un entrenador TOP.

Otro día hablamos de la afición del Camp Nou.

miércoles, 30 de enero de 2013

La salida de los genios

Lo mejor que tiene la vida es que te permite descubrir pequeños genios, en distintas materias, a cada instante. El deporte no es ajeno a ello y cada disciplina tiene a sus auténticos maestros cuya calidad no va nunca separada en su capacidad de sorprender. De la misma manera que llegan sin avisar, sin hacer ruido, se marchan en la mayoría de ocasiones cuando nadie lo espera.

Hoy tuvimos un nuevo capítulo de ello. Andrea Fuentes, la catalana más laureada en la historia de los Juegos Olímpicos, decidió que su ciclo se había acabado. Esgrimió una serie de motivos que sirven para poner literatura al adiós de una genio. Como tantos otros llegó cuando su deporte empezaba a florecer de la mano de Anna Tarrés. Y se hizo con las riendas del equipo tras tener que suplir a una figura de calibre mediático como Gemma Mengual. Todo ello hizo de Andrea una competidora dura y exigente. Tanto como afable, amable y buena persona es fuera del agua. el tango que se marcó con Ona Carbonell, plata en Londres 2012, quedará ya para siempre en la retina de quienes tuvimos el placer de disfrutarla.

Imprevisible, Andrea, cuando tenía un guión preparado para un epílogo mágico a su carrera, con los mundiales de Barcelona 2013 ha sido honesta con ella y con el mundo que se lo ha dado todo y se ha quitado el bañador. Literalmente, dejando al descubierto todos los motivos que han provocado que la mejor de aquí en todos los tiempos se cansara de nadar. Muchos no se habrán dado por aludidos, otros le quitarán importancia, pero las consecuencias de los actos sin sentido del pasado septiembre empiezan a pasar ya factura. Ona Carbonell tiene la oportunidad de su vida: nueva estrella o simplemente una más.

Como ha hecho hoy Andrea, tantos otros hicieron lo mismo. Valdés ha decidido que se va del Barça en 2.014, como hiciera Guardiola la temporada pasada o hace una década como jugador. O cuando Induráin tras un mal año colgó la bicicleta, o Bjon Bork retirado en la cresta de la ola, Martina Hingis, Gabriela Sabatini, Ian Thorpe... La lista de genios es interminable y Andrea Fuentes, por méritos propios forma parte de ese elenco de elegidos con derecho a decidir que día se bajan del tren.

Mañana, ayer y siempre, Andrea Fuentes será la persona que hizo lo más importante con la natación sincronizada. Porqué la consolidó en un panorama nada bueno para deportes minoritarios. Gemma Mengual dio el fogonazo y Fuentes lo convirtió en una hoguera con material para quemar mucho tiempo. Solo queda desearle suerte a la eterna sonrisa pícara de la sincro.

¡Gracias por todo Andrea!

lunes, 22 de octubre de 2012

Livestrong, más allá de la mentira y del mito

Quien suscribe estas líneas ha sido un acérrimo crítico de Lance Armstrong. Y en el día en que todo se desenmascara no siento nada de felicidad. No me complace una sentencia que llega tarde y mal. Porqué como dijo Óscar Pereiro, en una de las pocas cosas que coincido con él, nadie les devolverá al resto de gladiadores la satisfacción de estar en el lugar más alto del podio de les Champs-Élysées  de París. Luego, tras digerir que la UCI fuera poco inteligente y populista en su medida (no lo fue con Rijs y compañía) un twitt de  Carlota Reig (A Armstrong le han quitado sus 7 tours y le han suspendido de x vida.Yo era de las de la pulserita amarilla de LIVESTRONG. Grandes mentiras)  me provocó una tremenda reflexión. ¿Mereció la pena la estafa más grande de la historia del deporte? Para mi sí.

En las siguientes líneas no haré apología del dóping ni mucho menos, sino que intentaré dar la visión personal y partidista que va más allá de la mentira y del mito. Armstrong se convirtió, falsamente, en el mejor cicilista de todos los tiempos. Este hecho unido con una espectacular campaña de márketing "made in USA" dio como resultado el 'Livestron', algo así como "vive la vida con fuerza". La campaña recaudó varios millones largos de dólares por todo el mundo y la fundación que encabezaba Lance aportó indecentes cantidades a la lucha contra el cáncer. Una enfermedad que él superó.

Con Carlota (y ya me perdonará ella que la trate con esta familiaridad pese a solo verla por la tele y intercambiar un par de twitts) llegamos a la misma conclusión. ¿La fundación hubiera recaudado la misma cantidad de dinero sin ser Lance Armstrong su imagen? "Ni de coña". Llegados a este punto, uno piensa que  todos convergimos en que el deporte de élite hace muchos años que ha dejado de ser puramente deporte para ser un negocio constante en que los resultados deportivos suben y bajan sus protagonistas como las acciones en la bolsa. 

No apoyo el dopaje, me repugna profundamente. Pero también creo que las cosas deben prescribir algún día porqué no podemos estar reescribiendo la historia cada vez que hay un avance tecnológico. ¿Se imaginan que ahora se introduzca tecnología en el fútbol? ¿Que hacemos con 'La Mano de Dios' o el gol de Alemania a Inglaterra en la final del Mundial del 66? Además, Rudi Pevenage reconoció que el dopaje del US Postal obligó al resto de equipos a hacer lo mismo. ¿Será por eso que se declaran siete Tours desiertos? ¿Porqué no había nadie limpio? Como digo, no podemos reescribir la historia constantemente. 

Me hubiera alegrado que la UCI no hubiera aceptado el soborno y que Lance, si tenía que caer, hubiese caído en su momento. Pero poderoso caballero es don dinero y el tejano tenía mucho. Pero el ciclismo no muere. Superó la repentina retirada de Miguel Induráin, el caso Festina, la muerte de ídolos como Pantani o el 'Chava' Jiménez, que ciclistas menores ganaran Tours, el fraude de Landis, el positivo de Contador... y siempre resurge como cual ave Fénix.

Pero deberíamos preguntarnos la afición. ¿No somos nosotros que empujamos a los deportistas a doparse? Miramos las pruebas en clave de récords, de dureza, siempre queremos más. Exigimos a los atletas más allá de sus límites. Parece que Bolt si no gana con récord del mundo es menos bueno, que ganar un Tour no basta, encima hay que haciéndolo avasallando a tus rivales, que 60 partidos en una temporada no son suficientes hay que llegar a los 80...

El caso de Lance es el de un campeón (que ganó un Mundial cuando la prueba era algo más que un sprint) que quiso convertirse en el mejor de todos los tiempos. No contento con ello se vanaglorió y regreso de su retiro para demostrar que seguía siendo el Rey. Como dije en un twitt esta mañana. Que no nos engañen, la sanción a Armstrong no es por haberse dopado, es por haber sido más listo que ellos, haberse reído en la cara de todos los estamentos y no haber reconocido su culpabilidad. Bjarne Rijs sigue con el Tour del 96 y con un equipo ciclista a su cargo. 

Pese a que siempre iba con Beloki, Botero, Pantani o Ulrich para que te tumbaran, GRACIAS LANCE por todo lo que has hecho por la cura contra el cáncer. Si todo el dinero recaudado por tu fraude ha servido para ayudar a la investigación de esta lacra que tenemos la humanidad, peor que cualquier epidemia y que todos tenemos un familiar que la ha sufrido, para mi el fraude más grande de la historia del deporte ha merecido la pena.

El deporte es importante, las personas lo son mucho más. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Lo que la pretemporada esconde... La Supercopa lo muestra

Final del partido. No puedo negar que la rabia invade mi cuerpo. No soporto perder ni a las canicas, mucho menos que el equipo de mi vida y de mis sueños se deje escapar un título, sí un título, por errores de bulto propios, no achacables a ningún factor externo. El Madrid es justo campeón porqué, en eso al menos, nos gana siempre: Fondo de Armario.Y estamos en Agosto. 

Quiero recordar una teoría que expuse aquí mismo en abril cuando dije que los títulos se ganan en mayo pero se pierden en junio Y para mi sigue siendo verdad. El Barça ha empezado a perder los títulos de la temporada 2012/2013 en el mes de junio, en la planificación deportiva.

La defensa, para los defensas: Salir a jugar en el Bernabéu con una zaga integrada por Adriano en la derecha (un carrilero más que un lateral), Jordi Alba en la izquierda (extremo reconvertido a lateral) y Mascherano (medio centro, que a nadie se le olvide, de central) es suicida. El resultado ha sido 2-0 en veinte minutos. El jefecito es, tal vez, uno de los tres mejores medio centros del mundo, sin embargo es un central normal y corriente. La anticipación a la que acostumbra en la medular, es suicida detrás puesto que no tienes el paracaídas de los centrales y hoy le ha pasado, con metros a su espalda. Jugar con dos laterales tan ofensivos y que tienden a subir a la vez provoca que los centrocampistas no den abasto a las coberturas y, cuando roban el balón, no estén en el medio para provocar la superioridad. Con Puyol más renqueante que en forma, el Barça no puede salir a jugarse la Liga, la Champions y la Copa con Piqué-Mascherano, con el único recambio de Bartra, un jugador sin experiencia más allá de segunda. Y menos con laterales tan ofensivos como Alba y Alves. El equipo ha mejorado, mucho, con la entrada de un defensa de verdad, Martín Montoya. Partidos grandes, al menos un lateral debe saber defender.

El drama del ataque: La temporada pasada y ya antes de Navidad se vislumbró que el Barça iba cojo en la zona ofensiva. Alexis sigue sin adaptarse al estilo Barça y de momento está más empeñado en peleas y lipotimias que en coger los conceptos tácticos que Pedro le muestra, de su manual, cada partido. Villa sigue sin estar a tope, Cuenca está lesionado y Afellay en la puerta de salida. Darse la vuelta y ver tan solo a Cristián Tello en el banquillo es para echarse a temblar. Un jugador rápido y revulsivo, pero sin apenas recursos para partidos grandes. Un buen jugador, al estilo Jeffren que el Barça ya vendió. El club sigue necesitando aquel plan B que adoleció la temporada pasada. Hay quien, nostálgicamente lo llama tener un Larsson. Yo lo llamo tener alguien que cambie el estilo. En la primera época de Guardiola, era Pedro el encargado de hacer eso, siendo la antítesis de Eto'o y Henry. Pasamos a Bojan, que fue quien cambió el perfil de Ibrahimovic (y de no ser por el gol legal que le anularon contra el Inter, seguro estaría en el Barça). La llegada de Villa en junio vino acompañada de la de Afellay en navidad, detectando ese perfil distinto que necesitaba el equipo. Pero ahora, falta el jugador capaz de salir al campo en el minuto 80 y cargarse el equipo a la espalda para hacer algo distinto. Ese hombre no es Cristian Tello.

¿Caso Cesc? Es alucinante que periodistas de renombre se estén preguntando porqué Cesc no juga. De falso nueve está jugando un tal Leo Messi, nada más y nada menos que el mejor jugador que los ojos de quien escribe haya visto (junto con Ronaldinho). Y en los interiores, su puesto natural, se encuentran los dos mejores elementos asociativos que el mundo del fútbol ha visto sobre un terreno de juego. ¿Lo ponemos de central? Como con la Roja, Cesc eligió cohabitar con Xavi e Iniesta y ahí tiene que esperar su turno. Ponerlo en calzador, como el curso pasado, dio malos resultados. La temporada es larga y tendrá minutos, mucho, puesto que Xavi tiene que dosificarse. Pero sinténdolo mucho, porqué es un jugador que me gusta, Cesc Fábregas no puede ser titular en este Barça.

Quedan dos días de mercado y el club dará salida a Fontàs, Jonathan Dos Santos e Ibrahim Afellay. Dudo que traigan a ningún otro jugador. En un año post Eurocopa y con Copa África de por medio (Song calculo que se irá un mes y medio) una plantilla corta es poco menos que un suicidio. Ojalá me equivoque...

jueves, 19 de julio de 2012

Ciclismo de segundones

Hubo una época que en la carretera se competía para ser el mejor. El más fuerte. El que nadie podía seguir sobre el asfalto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte parece ser que esto ha cambiado. Ya de un tiempo a esta parte, y tras la entrada de los pinganillos, los ciclistas compiten con el freno de mano puesto, más pendientes de lo que les marcan desde los coches que no de lo que sienten sus piernas.

Es un tiempo de corsés, no apto para aquellos hombres que nos emocionaron. Jiménez, Pantani, Delgado y compañía morirían en la opresión de las órdenes de radio, en las directrices de los pulsómetros y no en su instinto. Es, si me permiten la comparación, como si a un delantero centro quisieran controlarle su instinto goleador. 

Pero lo de hoy, en el Tour de Francia, ha rozado la vergüenza ajena. Sabido era de todos que Bradley Wiggins, un hombre que en circunstancias normales nunca ganaría un Tour de Francia, no era el hombre más fuerte de la carrera. Tal vez si el más mediático o el más caballero pero no el mejor, que es lo que debería contar al fin y al cabo. 

En un arrebato de demostrar lo que no es, el maillot amarillo se ha puesto al frente del grupo hasta descolgar a sus rivales, o a muchos de ellos. Sin embargo y como también era sabido, su enemigo estaba en casa. Chris Froome ha aceptado la invitación de su jefe de filas y le ha dado un relevo que, una vez más y ya van varias, ha demostrado que el keniata tenía mejores piernas que el hombre nacido en Gante. Dos veces que se hayan visto y seguro que muchas más que no sabemos, los dos hombres que compiten bajo bandera británica han demostrado quien debería mandar. 

Froome, al que se acusa de desleal, ya perdió la Vuelta a España 2011 por esperar a su jefe de filas. Ahora ha perdido el Tour de Francia por exactamente lo mismo. ¿Es esto justo? ¿Respeta eso la norma más sagrada de un deporte como el ciclismo en que el más fuerte debe ganar? Yo lo tengo bastante claro, no.

Las carreras hay que ganarlas en la carretera y porqué eres el mejor. Es de buen líder apartarte cuando sabes que tu compañero es más fuerte. Si puedes, le sigues y le demuestras quien manda. Si no, te apartas, celebras la segunda plaza y admites que has sido superado. Sinceramente, no me gustaría nada ganar como Wiggins, sabiendo que no soy el mejor. 

Cadel Evans, ahora ya defenestrado, tuvo que pasar muchos años de segundón hasta que fue el más fuerte y llegó el día que el perdedor aprendió a ganar . Wiggins, fan de Indurain e hijo del control desde los coches, debe aprender que solo deberías ganar si eres el más fuerte y él no lo es. Este Tour ha sido aburrido y una auténtica farsa y para mi, a nivel de espectáculo, el peor Tout de Francia que he visto en mi vida.