martes, 26 de abril de 2011

Acción reacción

Cuando estudias física siempre te dicen que cada acción lleva asociada consigo una reacción de igual fuerza a la provocada. Creo que hoy hemos visto que fuera de la física esto también sucede. Mourinho se valió de una frase que Guardiola no había dicho para desencadenar una reacción en cadena que nadie sabe donde va a parar.

Y todo por esta frase : "un línier con buena vista pitó un fuera de juego por centímetros" ¿Alguien me puede explicar donde reside la crítica a la decisión correcta de Undiano Mallenco en la final de Copa? Es obvio que Guardiola se refiere a que los partidos grandes los marcan pequeños detalles, como por ejemplo que Pedro hubiese arrancado una fracción de segundo más tarde o que un jugador del Madrid estuviera inclinado hacia atrás. Sin embargo alguien hizo creer primero a Sergio Ramos (cosa bastante fácil dicho sea de paso) y a Mourinho (que solo es comprensible como estrategia de ataque) que Guardiola había dicho que el gol ilegal estaba mal anulado. Y me pregunto ¿es necesario que se manipule las palabras o basta solo con coger lo que dijo, escucharlo por uno mismo y no abrir guerras de declaraciones que no llevan a nada bueno?

Leía por twitter que hay que aplaudir a Mourinho porqué sus ruedas de prensa son tan importante como los partidos que juega, para ver que ataque lanza. Yo lo siento, como aficionado al fútbol que soy, me interesa mucho más lo que pasa en el campo que el calentamiento de los partidos desde fuera. Que la prensa esté más pendiente de Mou que del juego me parece poco profesional, cavernícola y palmero. Exactamente lo mismo cuando es Guardiola quien despierta más interés que su equipo.

Hemos llegado a un punto que las noticias son la declaración y se sigue con más fervor a quien defiende aquella declaración que al jugador que marca un gol decisivo. Apenas se habla de Iniesta, de Khedira, de Carvalho que no van a jugar; se habla de Ovrebo, de Benquerença... ¡que pintan estos dos!

Apuntado esto, me encanta el cambio de ritmo de Guardiola. A Pep lo han metido en una guerra que él no quería jugar y hasta ahora había toreado con solvencia todos los ataques. Tan solo ha perdido los papeles dos veces y las dos cuando se le ha tratado de mentiroso. ¿Recuerdan en rueda de prensa cuando dijo que el árbitro mentía en el acta? Y ahora, que se le ha puesto palabras en su boca que no ha dicho (otro diez por Sergio Ramos, tras cargarse la Copa y pedir un partido limpio). Hay veces que para ganar una guerra tienes que ser capaz de utilizar las mismas armas que tu rival, en este caso el ataque frontal. Guardiola lo sabía utilizar de jugador (San Mamés, defendiendo a Mou de Luis Fernández) y lo sabe utilizar de entrenador. Por eso le aplaudo, por que es capaz de sacar su artillería cuando hace falta y causar impacto, que al fin y al cabo, es cuando deberían ser noticia las declaraciones, cuando se salen de lo normal.

Sin embargo, vistas las dos ruedas de prensa, hay un matiz. Mou apenas habla del partido de mañana y Guardiola no para de repetir que en la sala de prensa pierde, pero que donde de verdad se gana es en el terreno de juego.

La previa de la ida ha sido caliente, demasiado, y un resultado ajustado hará que la vuelta lo sea aun más. Y esto pasa porqué le pese a quien le pese, Mou no salva la temporada ganando la Copa. Si el Barça le gana la Liga y le deja fuera de Champions (más allá de que la gane o no), las dos últimas inversiones millonarias de Florentino no pueden traer solo una Copa cada dos años, por mucho que se la ganes al mejor equipo que yo haya visto nunca jugar.

jueves, 21 de abril de 2011

A mi no me gustó la final

Los momentos decisivos acaban siendo lo que marca los resultados. Al fin y al cabo los partidos de fútbol acaban siendo un abanico no de momentos decisivos e instantes estelares que acaban determinando un resultado final. El partido de ayer será recordado como uno de esos partidos con un instante celestial. Pero ¿Qué hay antes, después y durante ese instante? Yo vi excesivo fútbol subterráneo que de haberlo hecho cualquier otro equipo sería puesto en duda y criticado. ¿Os imagináis que Holanda gana el Mundial jugando así?

¿Jugamos a fútbol?
De las declaraciones de Xavi Hernández se extra esta pregunta. Los primeros minutos de partido mostraron dos equipos completamente opuestos; más si cabe que el sábado pasado. El Madrid prescindió de delantero centro y adelantó las líneas de presión mientras que el Barça siguió el guión prevista, el mismo que los últimos 3 años. Sin embargo la presión asfixiante combinada con la falta de clarividencia de los centrocampistas azulgranas dio alas a un Madrid más parecido al Inter de Milán de la temporada pasada o a la selección Orange este mundial.

No le llames intensidad, llámalo agresividad
Algunas de las grandes plumillas, o ordenadores como les llama Mourinho, hablan hoy de la gran intensidad del equipo de Mourinho. Sin embargo, yo hablaría de agresividad. Pepe pisó el tobillo de Messi en una acción que no valió ni tarjeta amarilla; meses antes la misma jugada costó a Ufjalusi una roja y dos partidos de sanción. Arbeloa, pisó a Villa ya en el suelo. Además, no cabe olvidar el seguido de acciones violentas de Pepe que contrastan con las entradas de Alonso. Pepe iba a romper tobillos; Xabi Alonso hizo una entrada por detrás para derribar a Messi barriéndole no doblándole el tobillo. Además, las reiteradas protestas al colegiado fueron de órdago. Una amarilla hubiese frenado las airadas protestas de los jugadores, algo que es lo contrario al fair-play.

Velocidad, acción y pegada
Lo dicho más arriba no puede empañar las virtudes de un Madrid que se ha convertido en maestro del contragolpe. En posesiones menores al 25%, el equipo de Mourinho jugaba con extrema velocidad de contragolpe. Dicho sea, tales virtudes de ataque aprovechándose de la mermada defensa azulgrana les valió para un único remate entre palos con peligro. Di Maria y Ozil me recordaron mucho a Eto’o y Pandev en la semi finales de Champions del año pasado. Mourinho utilizó un sistema clónico al que empleó en San Siro, en la idea de las semifinales.

Salvados por la campana
La media parte sirvió para que Guardiola aleccionara a sus jugadores. El descanso sirvió para que el Madrid cogiera aire, pues el correr dos partidos seguidos detrás de un balón desgasta. Un primer tiempo huérfano de ocasiones de gol y que el Madrid pudo ganar a los puntos. Y digo pudo, pues hubo un remate con mucho peligro y un 25 % de posesión lo que me plantea la siguiente duda. ¿Os imagináis un partido de fútbol con dos equipos que no quieran tener el balón? Algo surrealista ciertamente. Ah! Sigo diciendo, el Madrid jugó igual de bien o igual de mal que Holanda y Pepe sigue siendo un clon de Nigel De Jong; héroe uno villano el otro. Los paradigmas de las dos barras de medir.
  
Volviendo al origen
El segundo tiempo fue un fiel reflejo de lo que es el Barça esta temporada. Velocidad, toque, toque y acción. El físico de los jugadores azulgrana mengua por momentos, una temporada sin descanso acaba pasando factura. Los azulgrana siguieron su guión previsto y no dejaron alternativa al Madrid que, desfondado, no tenía fuerzas ni para contragolpear. Casillas paró tres o cuatro balones, a lo que algunos lo han calificado de nuevo como El Santo y para mi son balones que cualquier portero de primer nivel debe detener. Como el que detuvo Pinto en tiempo de descuento. El Barça toca y ataca, el Madrid defiende y apenas contragolpea.

Una prórroga distinta
El colapso psicológico del Barça llegó en la prórroga. Una segunda parte de película candidata al óscar (que no ganadora) sirvió para que el Madrid creciera en su bastión defensivo y el Barça se quedara sin argumentos; por el corto de su plantilla, por el parecido de sus reservas y por la falta de un plan B. La guerra de guerrillas de Mourinho dio su efecto y en una salida de la cueva, una pared de ensueño acabó con el balón en la cabeza de Cristiano Ronaldo que no falló. El portugués empieza a rendir en los momentos clave, algo que yo siempre le había criticado. ¿La segunda parte? Apenas se jugó: lesiones, rampas y más permisividad arbitral. Todos los que vieron el partido desde el campo, vuélvanlo a ver en el televisor a ver que piensan del arbitraje de Undiano.

Mis conclusiones
El partido me refleja dos cosas muy concretas. Mourinho sabe parar al Barça cuando éste no está al cien por cien y que la plantilla azulgrana precisa de un plan B como el comer. Los jugadores de Mourinho son mejores que los de la Holanda de Van Marwijk y de ahí la diferencia de los resultados pero el libro de ruta es el mismo. Criticado el holandés, alabado el portugués; no pido objetividad, pues no existe pero un mínimo de coherencia en las opiniones es imprescindible. Desde Barcelona, me preocupa la falta de plan B que tiene Guardiola. La perseverancia de ese equipo es admirable, pero hay momentos en la vida que un reajuste a tiempo puede salvar un partido, un título y una temporada. Afellay no es un plan B válido cuyo fichaje cada día entiendo menos. ¿Qué pasa con Tiago? A falta de espacios y chispa de los peloteros, él podía dar salida a los dos problemas. El miércoles más y yo espero que mejor.

No me gustan los partidos en que jugadores de fútbol parecen de rugby, léase Arbeloa, futuro jugador de la USAP de Perpinyà.

viernes, 15 de abril de 2011

Los nuevos habitantes del Olimpo

Los deportistas en general y el fútbol en particular han sido focos incesantes de creación de iconos mediáticos, públicos y que han adquirido el fenómeno fan, hasta hace poco reservado a las estrellas de la música. Leo Mecí, la última de estas estrellas rompe con los típicos tópicos asociados a estos personajes y junto a un juego de palabras con su nombre se le apoda “el Mesías”, el salvador con el cual el Barça confía ganar los partidos ante el Madrid que nos esperan en el siguiente mes. Ya lo vio así la firma de ropa A-STYLE, que en su campaña publicitaria del invierno del 2008, presentaba a Leo en su página web levitando, y con los brazos en cruz. Pero… ¿donde empieza este poder casi bíblico de los deportistas? 
            
Girando la vista atrás, el primer deportista que tiene dotes casi celestiales es Ricardo Zampora, apodado “el Divino” y que en su tiempo creó una controversia similiar al caso Figo, en el que una disputa por el aumento de su ficha acabó con el portero fuera del Barça y jugando primero en el Espanyol (equipo que le había visto debutar) y después con su traspaso al Real Madrid, que pagó 100.000 pesetas de la época (era el año 1930) y le garantizó una ficha de 40.000 pesetas por temporada, una auténtica barbaridad por ser los años de la Gran Depresión. Pero este caso no deja de ser un pequeño esbozo de lo que acabarían suponiendo los deportistas de alto nivel.
Si hablamos de deportistas que, en este aspecto, hayan generado millones de dólares, hayan arrastrado masas y se les haya considerado auténticos Dioses, hay que hablar de Michael Jordan; considerado el mejor deportista de todos los tiempos. El jugador de los Bulls, capaz de aglutinar elogios de rivales y amigos, fue el primero en tener una firma propia de ropa (Air Jorda, dentro de Niké) y ser líder en ingresos publicitarios. Para hacernos una ligera idea, la temporada 2001-2002, en la que volvió a las canchas de baloncesto con los Washington Wizards tras estar tres temporadas retirado, ingresó un total 62.365.000 dólares solo en publicidad, prueba inequívoca que Jordan ha superado la barrera de deportista que marca una época para passar a ser eterno en la memoria popular. Larry Bird, el mítico jugador de los Celtics, al terminar un partido de los play off que les enfrentó y en el que Jordan anotó un total de 63 puntos, récord en esa fase de la NBA, dijo "God Disguised as Michael Jordan" (Dios se ha disfrazado de Michael Jordan).

Pero la endiosación tiene un nombre, Diego Armando Maradona. Ya en su primera época de jugador y en especial tras sus míticos goles en la semi final del Mundial de México 86, llamado el primero “la mano de Dios”, o en el segundo, en el que los argentinos vieron consumada su venganza enfrente Inglaterra por la derrota militar en las Islas Malvinas, reflejado en los comentarios del narrador del partido: “todo el pueblo argentino grita a puño cerrado” o “gracias Dios por el fútbol, gracias Dios por Maradona y por este Argentina 2 Inglaterra 0”. La culminación a la conversión llega el año 98, cuando se funda la Iglesia Maradoniana. Vista inicialmente como una auténtica excentridad, hoy en día cuenta con fieles por todo el mundo y varias parroquias como las de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata o Córdoba (en Argentina); Madrid y Barcelona (en España) o la de Montevideo (Uruguay). Digno de estudio más teniendo en cuenta la controvertida vida de Diego.  

La historia demuestra que son pocos los privilegiados que la afición acaba convirtiéndoles en Dioses, que un país los toma como parte de su historia, que congregan a las masas más allá del color de sus banderas y porqué no decirlo, en el que sus ingresos publicitarios acaban siendo dignos de las deidades que acompañaban a Zeus en el Monte Olimpo durante la época de la Grecia Clásica. 

domingo, 3 de abril de 2011

Los cambios de tendencia

En esta vida siempre té acabas dando cuenta que hay muchas personas que no son números 1 de nada, pero acaban teniendo un efecto multiplicador para todo aquel que tienen cerca. Como yo las llamo, son los cambiadores de tendencia. El deporte, como parte de la vida, no se escapa a esta situación.

Lo vimos los últimos 15 días. Y hoy no hablaré de fútbol (o sólo de fútbol) si no que lo haré de baloncesto. Analizando fríamente la serie entre el Barça y el Panathinaikos, lo que eché de menos era eso, los cambiadores de tendencia que este año no tienen los azulgrana; Pete Mickael y Gianluca Basile.

La serie mostró su gran importancia, pues, empezando por el italiano, su sustituto no ha logrado que en cada partido nos hayamos olvidado de Basso. Gianluca es capaz de cambiar la dinámica de un partido desde la defensa, con una intensidad impropia de un hombre que pasa de largo la treintena. Ingles, muy joven, tuvo apariciones testimoniales, demasiado poco para ganar a una de las plantillas más potentes del viejo continente. Además, el perímetro azulgrana necesitó de los triples imposibles de Basso, que, como ayer leí de Xabi Alonso, es un jugador que sube su cotización cuando no juego más que cuando juega.

Y el segundo de ellos, Pete Mickael. Este jugador me enamoró en la final de ACB que gana el antiguo Tau, con él de MVP si mal no recuerdo. Un jugador que logra aglutinar la presión en sus espaldas y que nunca le tiembla el pulso. Además, una de sus frases me caló en lo más hondo nada más escucharla “presión es estar en la calle, saber que te pueden matar, ver morir a tus amigos, la cárcel, ¡eso es presión! El baloncesto es un juego de niños”.  Anderson, al que no quiero criticar, tiene uno de los mejores unos contra uno del viejo continente, una capacidad para anotar muy grande y para ejecutar órdenes muy buena, pero no es un cambiador de tendencias.

El Barça, con Navarro perfectamente defendido y lesionado, no encontró a nadie que jugara el papel de éstos dos hombres, lesionados durante toda la temporada y a los que se ha echado mucho de menos. No hablaré de fundamentos de baloncesto, no tengo ni idea, pero si veo que la diferencia entre Mickael y Basso respecto a Anderson e Ingles no es de talento, pues los dos últimos de eso andan sobrados, es de cabeza, es de presión y en definitiva es de cambiar las tendencias de los partidos.

No puedo acabar sin hacer una referencia al fútbol, y ayer que la tercera liga de la era Guardiola se puso de cara y la que puede ser la quinta de los últimos siete años, no quiero olvidarme de quien cambió esta tendencia. Un chico feo, de dientes grandes, sonrisa encomiable, con una gran R colgando en el cuello y que venía de no ganar nada en Francia (pero con un Mundial en su palmarés). Sí, hablo de Ronaldinho, el hombre que logró que el círculo virtuoso empezara a girar.


domingo, 27 de marzo de 2011

Nuevo Borussia ¿Viejo Borussia?

Salvo hecatombe prácticamente imposible, la Bundesliga esta temporada volverá a Dortmund. El Westfallenstadium verá un nuevo título, varios años después. Los millonarios, venidos a menos, lograrán reverdecer viejos laureles. ¿Pero cuanto queda del último gran Borussia?

Jurgen Klopp ha armado una auténtica máquina de jugar a fútbol, con unos engranajes perfectamente encajados siendo un soplo de aire fresco en el fútbol mundial. He leído en muchos sitios que practican uno de los mejores fútbol que se juegan en el viejo continente y, no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Joven, innovador y valiente, Klopp ha montado un equipo a su imagen y semejenza. 56 goles a favor y tan solo 16 en contra, un balance impresionante que se ha visto empañado en las últimas semanas por una segunda vuelta algo más dubitativa que la primera, sin embargo el margen imperante de puntos permite a los millonarios seguir siendo claros candidatos a levantar la Bundesliga.

El equipo se basa en la solidez de un portero que no comete errores de bulto y tampoco logra grandes alardes, un veterano de 30 años, que hace lo que se le exige a un buen portero, detener lo parable. Weidenfeller cumple a la perfección esa misión. Una defensa expeditiva y contundente donde resalta la figura de Neven Subotic, el serbio de 23 años. Alto fuerte, contundente y capaz de sacar bien el balón.

Quizá la clave de este equipo haya que buscarla en su sala de máquinas. El capitán Sebastián Kehl se encarga en mayor medida de la desconstrucción rival mientras que las jóvenes perlas que aúnan hacia delante son quienes construyen el fútbol. El japonés Kagawa, el turco Nuri Sahin (que encandiló en un europeo sub 17 hace ya varios años), Mario Gotze… juventud a raudales pues el mayor de ellos es Sahin que cuenta 22 primaveras. Y en la punta de lanza Lucas Barrios, el argentino asimilado en Paraguay que es un autentico tanque, capaz de descargar el juego venga de donde venga. Un equipo rocoso, muy joven y con una capacidad espectacular para crear.


Pero… nunca llegará a ser como el Campeón de Europa de 1997.

Ottmar Hietzfield logró crear un bloque que te seducía dejándote el balón y te mataba al contragolpe. Los latigazos de aquel equipo tumbaron a los maestros del Catenacció, los italianos de la Juventud, en una memorable final de Champions, en Munich, el mayo de 1997, gol de tacón de Alessandro Del Piero incluido.

La alineación de aquella final es para recordar: Klos, Reuter, Sammer, kree, Kohler, Lambert, Paulo Sousa, Heinrich, Moller, Chapuisat y Riedle; entrando en la segunda parte Herlich, Ricken y Zorc.

La diferencia básica, además del estilo de juego de ambos equipos, es el punto de madurez de los jugadores. Reuter y Kohler, dos veteranos que habían librado ya mil batallas, el segundo de ellos habiendo formado parte durante 4 temporadas de la Juventus. Y Mathias Sammer. El pelirrojo que se alzó con el balón de oro a final de año y que se retiró un año después, con 31 años aquejado de lesiones. El último gran jugador nacido de la Alemania Oriental, otro día hablaremos más de él.

Por delante Paulo Sousa, otro ex jugador de la Juventus y Lampert, el escocés que amargó a Zidane en el centro del campo de aquella final. Y enganchando Andreas Moller. Un auténtico maestro en el último pase y en saber aplicar aquella teoría tan buena de “es más importante llegar que estar”. Uno de los primeros grandes enganches. Y para rematar Chapuisat, para mí, el mejor jugador suizo que yo haya alcanzado a ver y  Karl Heinz Riedle, un matador.


Como decía, la diferencia radica en el punto de cocción de los jugadores y podría añadir también al carácter alemán de ese equipo, en donde los pilares básicos eran jugadores del país; un dato a tener siempre en cuenta, los grandes equipos siempre se hacen desde el sentimiento de colectivo y pertenencia a una zona.

La impecable gestión económica acabó lastrando la parcela deportiva de aquel equipo, un modelo tanto fuera y dentro del campo, cuyos últimos coletazos significaron la Bundesliga del año 2002. Hoy, los amarillos reverdecen viejos laureles, pero su potencial económico ha decaído y no logrará amarrar los jugadores que ahora son diamantes en bruto para pulirlos y lograr convertirlo en joyas de tallo fino. Veremos el éxodo de sus grandes valores este verano y los antiguos millonarios deberán reconstruirse de nuevo. Mientras, Sammer y sus chicos, seguirán en el Olimpo del Westfallenstadium esperando ese momento en que ceder el cetro de mejor conjunto de su historio a unos nuevos héroes.

viernes, 18 de marzo de 2011

Desconstrucciones Benítez SA

Hablar de Rafael Benítez Maudes, más conocido como Rafa Benítez es hacerlo, a priori, de uno de los grandes estrategas del primer decenio del siglo XXI. No en vano ganó dos Ligas Españolas con el Valencia, Una Liga de Campeones con el Liverpool como títulos más destacados. Con este palmarés, es obvio que hablaríamos de uno de los grandes. Sin embargo, los últimos 5 años han llevado a Rafa al ostracismo; ha desconstruido un legado que le había encumbrado a la altura de Bob Paisley.

Rafa dejó Valencia y dejó de ser entrenador. Cambio el Mediterráneo por la niebla de Liverpool y como decía antes, dejó de ser entrenador y pasó a ser manager. Igualó a partes iguales el trabajo con el equipo y el trabajo en los despachos y parecía haber encontrado su sitio. Se hablaba de él como el nuevo Ferguson. En su primer año mejoró la plantilla que recibía en herencia.



Y eso lo hizo con una apuesta de lo más arriesgada. Vendió a su santo y seña Michael Owen para traerse a Pellegrino (del Valencia), Xabi Alonso (de la Real Sociedad) Luis García (del Barça),  a Fernando Morientes y a Djibril Cisse por quien suspiraba media Europa. El equipo tipo era algo como Dudek, Finnan, Hypia, Carragher, Risse, Xabi Alonso, Gerrard, Luis García, Kewell, Cissé y Baros. En su primer año tocó el cielo y desde ahí, sólo podía descender.

Reina llegó para sentar al héore de la Champions League, Peter Crouch cambió la fisonomía del equipo y Sissoko llegó de Valencia para dar fuerza  al centro del campo. Pero el equipo empezó a dejar de funcionar. Pese a ganar la Copa Inglesa, la liga, ante el Chelsea de Mourinho resultó ser una quimera inalcanzable para este Liverpool.


Benítez empezó a apostar por jugadores jóvenes, sin contrastar visto la falta de fuerza económica de los reds y sus apuestas fueron, como mínimo peculiares. En 2006 se trajo a Paletta, Arbeloa (en diciembre), Kromkamp, Mark González, Pennant, Mascherano, Bellamy y Kuyt. De todas estas apuestas Mascherano y Kuyt fueron los únicos que rindieron al nivel esperado y Arbeloa también se salvaría de la quema. Demasiados proyectos que se quedaron sobre el papel, como la casa del arquitecto que no tiene a una legión de albañiles para seguir construyendo. Zenden tenía muchos minutos, mala señal.

Un año más tarde, Benítez logró dar el golpe y arrancar al niño Torres del Atlético. Fernando llevó aire fresco y muchos goles a The Kop en particular y Anfield en general; pero faltaba demasiado a ese equipo. Una nueva oleada de jóvenes promeses llegaron con Torres: Nabil El Zhar, Ryan Babel, Spearing, Lucas Leiva, Leto, Martin Skrtel. De todos ellos sólo el esloveno se ha consolidado sin críticas, mientras que Leiva ha jugado mucho más de lo que su afición querría. El equipo iba envejeciendo y con él sus opciones reales de lograr títulos frente a un rejuvenecido Manchester Utd (Cristiano Ronaldo, Nani, Anderson…) y el potencial africano del Chelsea (Drogba, Essien).

El 2008 tampoco trajo jugadores de primer nivel a Anfield y las distancias con los grandes no se recortaban. Degen, Docena o Nemeth, no elevaban el nivel de una plantilla que había perdido grandes valores en años anteriores como Peter Crouch o Sissoko, y veía com Carragher envejecía sin recambios. El Spanish Liverpool estaba muy lejos del triunfo.
Rafa afrontaba su última reválida en 2009; apostó demasiado fuerte por jugadores menores como el ya citado El Zhar o N’gog (como recambios de Torres), despobló el centro del campo con la marcha de un consolidado Xabi Alonso fichando al lesionado Aquilani, que nunca pudo jugar a su nivel.

Una comparativa algo dura:

                        Dudek                                                        Reina
Finnan  Carragher        Hypia   Risse                  Jonson Agger    Skertel Fabio

            Alonso             Gerrard                          Mascherano     Aquilani
Luis García                              Kewell           Gerrard    Benayoun         Kuyt
            Baros               Cissé                                               Torres


Los fichajes, la cruz de Benítez
Estos onces tipo reflejan, a priori, poca diferencia. Pero el detalle es Gerrard; de ser el todoterreno del centro del campo a caer en banda y más cerca del área, donde pierde mucho. Una defensa más joven y demasiado tierna frente a la veteranía de los campeones de Europa. Y sobretodo, la diferencia reside en el banquillo.

2004-2005: Smicer, Hamman, Traoré, Pellegrino, Biscan, Bruno Cheyrou o Morientes.

2009-2010: El Zhar, N’gog, Lucas, Riera, Degen, Kryakos, Carragher, Insúa…

En su afán por mejor el 11 inicial cayó en el pecado de empeorar la plantilla, de desconstruir una plantilla campeona de Europa con jugadores en su punto máximo de madurez, por otros excesivamente jóvenes y carentes de experiencia internacional. Ese fue el pecado de Benítez, sacrificar el todo por la parte, es decir, la plantilla por el 11.

sábado, 12 de marzo de 2011

El último gran héroe

Releyendo un reportaje sobre Iribar que hicieron los amigos de Soloporteros, y que leí gracias a un gran amigo, Pedro Mayo, me puse a reflexionar sobre el estado de la portería en la actualidad. Siento que seré más subjetivo de lo habitual en esta entrada, pero los porteros estamos en crisis.

Hubo una época que cuando los equipos se iban al mercado internacional para buscar un portero, les preocupaba básicamente dos cosas. Que supiera blocar los balones y que tuviera dotes de mando en su área, a grandes rasgos. Se entrenaba a los guardametas para que fueran auténticos especialistas en no dar segundas oportunidades a sus rivales a la hora de encajar los disparos, y si las dejaban que fuera lo más lejos posible. Además, se les pedía un dominio del área y sobretodo unos grandes dotes de mando para ordenar la defensa.

Poco a poco la figura empezó a cambiar, con defensas que jugaban más alejadas de la portería y obligaban al arquero a cubrir la espalda de sus defensores. Pero siempre, sin perder de vista la función principal del portero, que era coger los balones. Pero, llegaron los 90 y con ello se privó al portero de recibir con las manos los pases de sus compañeros. Se empezó a implicar el portero en el juego colectivo; dejaba de ser la persona aislada que detenía balones para convertirse en el primer atacante de los equipos.

Aún así, hijos de las reglas antiguas vislumbramos los mejores porteros que he visto yo hasta la fecha. Los Arkonada, Buyo, Zubizarreta, Koepke, Vitor Baia... y en especial Peter Boleslaw Schmeichel. El gran danés se movía como un portero pequeño, técnicamente espectacular, dominando el área como su fuera su casa y con un saque de pie y de manos que parecía los disparos de cañones de largo alcance. Además fue de los primeros en subir a rematar y marcar goles!

El gran danés tuvo sus herederos, entre los que yo destacaría a Oliver Khan, creo recordar que el único portero que fue capaz de ganar el premio a mejor jugador de un Mundial, el del 2002, donde fue el artífice de que Alemania llegara a la final, pese a encajar un gol en la misma por un fallo suyo por intentar blocar un balón muy complicado.

Pero algo estaba cambiando ya; era la época de los jugadores de campo con guantes de portero. Empezaron a aflorar esta nueva especie de atletas, con grandes reflejos, una velocidad abismal, una buena capacidad para leer el juego, pero con muy pocos fundamentos de portero. Quizá el máximo exponente de esta estirpe de porteros fue Fabien Barthez, el primero en romper estigmas, jugar con manga corta... el francés rompía tópicos. Desde esa aparición, los mejores porteros de cada temporada han sido eso, grandes atletas, grandes lectores del juego pero con poca capacidad para usar las manos y no dar segundas opciones. Era la época de los porteros bombero. Despejaban los balones para luego volverse a lucir con múltiples paradas.

Me van a caer tortas como panes por las afirmaciones posteriores, pero Iker Casillas y Gianluigi Buffon forman parte de esta nueva estirpe de porteros. Ambos con unos reflejos felinos, pero que hasta la fecha no han logrado hacer una de esas paradas que hacía Arkonada, paralelo al suelo cogiendo el balón. Ambos son auténticos maestros bajo los palos, y encima Buffon dominaba su área como nadie, mientras que Casillas era el portero de las paradas imposibles. Pero ambos eran porteros sin bloqueo de balón.

Por eso, la aparición hace ya unos años de un portero como Víctor Valdés, me hace pensar que el oficio de portero aún tiene vida. Valdés, entre las muchas virtudes que tiene, está la de no dejar segundas opciones, o dejar las mínimas posibles. Es por eso que para mi, el bueno de Víctor es el último gran héroe. No veo nuevos porteros, más jóvenes que él con esa capacidad, con ese savoire faire de auténtico portero. Ojalá me equivoque, y aparezco otro Víctor, en los próximos años, pero los augurios de las listas de mejores porteros del planeta y mejores porteros jóvenes no es demasiado esperanzadora.

PD: No estoy hablando de la calidad ni de quien es mejor y peor, la reflexión que hago es sobre la manera de parar los balones ;) No es quien para más o menos, sinó la manera de parar.